La Psicopolítica de Byung-Chul Han: la nueva técnica de poder neoliberal

El capitalismo posfordista-neoliberal se ha apoyado directamente en la psicología para cumplir sus fines: desde los ideológicos hasta el aumento de la producción (in)material para el consumo excesivo con la finalidad de generar plusvalía. Pero cabe hacernos unas cuantas preguntas: ¿cómo logran sus fines, mediante la psicología, los capitalistas neoliberales? ¿por qué ha sido [el capitalismo neoliberal] el sistema imperante por aproximadamente medio siglo? ¿en dónde reside su eficacia para mantenerse como sistema dominante? Hablamos de una psicologización del capitalismo, una psicologización del ejercicio del poder; el capitalismo recurre a toda la estructura teórica de la psicología para perpetuarse en la sociedad; recurre a todo su arsenal técnico para someter, sin que se den cuenta, a los sujetos.

Esta ocasión intentaré reseñar y reflexionar acerca de la propuesta de la nueva técnica de poder por excelencia del capitalismo neoliberal. Esta “nueva técnica”, propuesta por el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, nos puede interesar a quienes criticamos abiertamente a la psicología y su estrecha-perversa relación con el capitalismo. Si bien la crítica de Han es relativamente amplia, nosotros solo abordaremos la parte medular de su obra: ¿qué es la psicopolítica y qué implicaciones tiene? (si el lector desea profundizar, véase: Han, 2014). Me apoyaré muy brevemente en la propuesta de Jan De Vos acerca de la psicologización, ya revisada anteriormente: Homo psychologicus: la psicologización del todo.

Antes de entrar a detalle en lo que respecta a la psicopolítica, cabe mencionar que Han viene a dar un giro a la propuesta foucaultiana acerca del control y vigilancia de los cuerpos y la vida en general (la biopolítica) durante el capitalismo industrial (antes del neoliberal), no obstante, el análisis foucaultiano no debe descartarse en ningún momento; en este sentido, Foucault y la biopolítica deben ser abordados más a detalle y por separado.

Psicologización del poder: Poder Inteligente

Byung-Chul Han; filósofo surcoreano

Hace poco dedicábamos una publicación a la obra del psicólogo Jan De Vos en donde se enfatizaba el papel de la psicologización en el capitalismo y sus respectivas implicaciones, creando así un homo psychologicus (De Vos, 2019). Todo hoy en día lo vemos a través del lente de la psicología, de su corpus teórico (ibíd.), todo es reducido psicológicamente. ¿Por qué será que todo es psicologizado y qué función cumple la psicologización? Al habar de la psicologización, necesariamente es dar cuenta que existe un proceso de subjetivación bajo la lógica de la psicología: su obsesivo individualismo, el enfoque en las emociones y cogniciones, las motivaciones, la superación personal, el emprendimiento, la (supuesta) libertad del sujeto (resulta paradójico: ser sujeto y libre al mismo tiempo), la autorrealización, entre muchos otros conceptos que se expanden en todas las corrientes psicológicas y que llegan a lugares jamás antes esperados. En resumen, se nos enseña a mirarnos de forma psicológica, pero, ¿quién se esconde en ese “se”? ¿quiénes nos enseñan? Partiendo de estas preguntas, podemos contestar la que aparece renglones atrás.

Si antes del capitalismo neoliberal, en el capitalismo industrial y su biopolítica y el panoptismo, lo que se sometía y vigilaba era la fuerza física de trabajo y que además se imponían restricciones corporales para tener todo “bajo control”: un poder disciplinario, explícito, en el que se “niega la libertad” (Han, 2014, p.27), hoy esa técnica de poder sobre lo físico se ve “desgastada” y “rebasada” y por lo tanto el capitalismo neoliberal debe recurrir a nuevas técnicas de poder para lograr una sumisión total de los sujetos; hacerles creer que son autónomos, independientes, y libres.

El capitalismo neoliberal ejerce un ‘poder inteligente’ (Han, 2014; título del segundo capítulo), capaz de hacerlo pasar desapercibido entre las personas. A diferencia del poder que coarta la libertad con acciones explícitas, el del capitalismo fordista-industrial, el que se ejerce en el neoliberal es bastante silencioso; al respecto Han afirma (ibíd.): “El poder está precisamente allí donde no es tematizado. Cuanto mayor es el poder, más silenciosamente actúa” (p.27). Este poder no se opone a la libertad, como sucedería en el anterior, hace uso de ella, es más permisivo y positivo (ibíd; p. 28). Para complementar los siguientes aportes de Han, este afirma:

“La técnica de poder propia del neoliberalismo adquiere una forma sutil, flexible, inteligente, y escapa a toda visibilidad. El sujeto sometido no es siquiera consciente de su sometimiento. El entramado de dominación le queda totalmente oculto. De ahí que se presuma libre”. (ibíd.; p.28)

Ya no hay una constricción de la libertad, al contrario, se aumenta, no con la finalidad de que los sujetos sean libres realmente, sino que este aumento de libertad sirve justamente para producir más, para seguir alimentando el capital, para generar plusvalía. De ahí que entonces las empresas o cualquier institución contraten psicólogos y psicólogas o hasta coaches (que ya no habría prácticamente diferencia con los primeros en esta forma de subjetivación), ya sea en el área de “Recursos Humanos” (y vaya que la misma acepción tiene un efecto casi deshumanizador: ¿un recurso?) o cursos de motivación en el trabajo, para que les den a sus trabajadores las “herramientas inmateriales necesarias” para ser más productivos. El meollo de todo este asunto es subjetivar a las personas para que crean que realmente trabajan para sí mismos y su desarrollo personal dentro de su trabajo, para ellos como proyecto o empresarios de sí, en el que las necesidades del capital sean percibidas como propias (Han, 2014). Al respecto, Han nos aclara:

“Radicalmente más eficiente es la técnica de poder que cuida de que los hombres se sometan por sí mismos al entramado de dominación. Quiere activar, motivar, optimizar y no obstaculizar o someter. Su particular eficiencia se debe a que no actúa a través de la prohibición y la sustracción sino de complacer y colmar. […] El poder inteligente, amable, no opera de frente contra la voluntad de los sujetos sometidos, sino que dirige esa voluntad a su favor. Es más afirmativo que negador, más seductor que represor. Se esfuerza en generar emociones positivas y en explotarlas. Seduce en lugar de prohibir. No se enfrenta al sujeto, le da facilidades”. (ibíd.; 28-29)

No es raro entonces que el mismo Žižek (2020) cuestione cuando se delegan ciertas tareas a equipos de trabajo especializados y sus jefes o los gerentes les hacen creer que tienen movilidad en todo y que sus decisiones son altamente importantes. Claro, ganando el mismo salario de siempre bajo el entramado de la explotación y la extracción del plusvalor.

Volvamos momentáneamente a la cuestión de la función de la psicologización y sobre quiénes nos psicologizan. Nos encontramos entonces con un ejercicio de poder psicologizado, es decir, una nueva forma neoliberal de sometimiento; ya no es necesario controlarnos físicamente, sino más bien, es necesario recurrir al entramado psicológico, a los “psi”, para poder asegurar un buen sometimiento. Lo que hacen los psi, comúnmente (por no decir que siempre) es educar a los sujetos para que se vean a través de la psicología (De Vos, 2019), esto no es por mera decisión de los psi (porque la psicología es un aparato ideológico, recordando a Braunstein, 1975), sino que es por mero encargo del capitalismo neoliberal: los psi motivarán, dirigirán la atención de manera excesiva a las emociones, harán que el sujeto se sienta libre, que puede ser agente de sí mismo en su trabajo, harán que se sientan individuales, que los demás no importan y tienen que competir contra los otros. Esto es, un ejercicio de poder que no se percibe. De Landázuri (2017) complementa: “Un poder es realmente efectivo cuando menos se nota su presencia […] En cambio, cuando en una sociedad se asumen ciertos comportamientos y hábitos hay un poder que opera sin fuerza y que no es cuestionado por nadie”. Esto es claro, ¿cómo se va a cuestionar algo si me están enseñando a que todo lo que hago es por mí y solo para mí? Uno aprende ciertos hábitos propios de la praxis psicológica: uno se autorregula, se autoexplota, ya no es necesario la presencia física del patrón o de los jefes de área, uno tiene la supuesta posibilidad de ‘poder hacer’ todo lo que uno quiera, sin límites, uno se vuelve panóptico de sí mismo (Han, 2014)

En este sentido, bajo la noción del ‘poder inteligente’, y nosotros agregamos: un ‘poder inteligente y psicologizado’, se constituye el concepto de la psicopolítica (De Landázuri, 2017). Ya no existe un sometimiento en demasía hacia y contra el cuerpo, sino que se recurre al sometimiento de la psique de forma silenciosa, para poder enajenarnos y seguir siendo sirvientes de la clase dominante, del neoliberalismo; el poder inteligente lee y evalúa nuestros pensamientos conscientes e inconscientes, (Han, 2014, p. 30). Incluso ya no se habla de un “sujeto” que significaría “estar sometido”, ya es una persona emocional con vivencias (ibíd.; 116).

En este punto, después de pasar por el poder inteligente-psicologizado, quiénes ordenan la psicologización y el devenir homo psychologicus proyecto de sí mismo, llegamos a la definición que Han (2014) propone para la psicopolítica: “La psicopolítica neoliberal es la técnica de dominación que estabiliza y reproduce el sistema dominante por medio de una programación y control psicológicos” (p.117). Pavón-Cuéllar (2017) complementa de forma magistral:

“El poder sobre el individuo neoliberal estribaría, pues, en el poder mismo del individuo neoliberal. Su empoderamiento lo sojuzgaría. Su esclavitud radicaría en su libertad. Es así, precisamente, como procedería la psicopolítica: no desde el exterior del individuo, sino en su propio interior, a través de sus necesidades, intereses, deseos, inclinaciones y todo lo demás de lo que se ocupa la psicología” (p. 602) (Cursivas mías)

Comentarios finales

Nos acercamos pues al concepto de la psicopolítica, pero más que a su concepto, a su ejercicio en nuestra sociedad capitalista neoliberal. Así como el capitalismo ha mutado, se adapta a nuevas circunstancias, así lo hacen sus técnicas y sus secuaces como la psicología. Ya no rige la biopolítica (al menos es lo que nos propone Han); reina la psicología, y no porque esta sea una ciencia per se o porque realmente tenga buenos aportes para nuestra sociedad (o más bien, sí los tiene), sino porque sirve de técnica: dota de herramientas al capitalismo para seguir controlando de manera eficiente. La psique se convierte en fuerza productiva de capital. Hoy el capital tiene a su disposición todos los medios posibles de producción.

La propuesta de Byung-Chul Han no solamente es limitada a explicar el concepto y la aplicación de la psicopolítica; va más allá y nos dirige hacía una digitalización de los sujetos (tal y como De Vos lo explicó más a detalle cinco años después que Han), hacia un panóptico digital en el que el Big Data es primo-hermano de la psicología para controlarnos, para manejar la psique, para que el sistema pueda mantenerse como hasta ahora. Dejaremos estas propuestas para que sean abordadas en un futuro no tan lejano, dado que la importancia de la digitalización de los sujetos nos está llevando cada vez más a una indiferencia de lo que sucede “allá afuera”.

Por último, Han en sus páginas finales, apuesta por una des-psicologización de la vida para una verdadera libertad (una des-ideologización, agregaríamos nosotros). Cerraría con sus palabras:

“El arte de la vida como praxis de la libertad tiene que adoptar la forma de una des-psicologización. Desarma la psicopolítica como medio de sometimiento. Se des-psicologiza y vacía al sujeto a fin de que quede libre para esa forma de vida que todavía no tiene nombre”. (Han, 2014, p.117)

Referencias

  • Braunstein, N. (1975). Relaciones del psicoanálisis con las demás ciencias. En N. Braunstein, M. Pasternac, G. Benedito y F. Saal. (1975). Psicología: Ideología y Ciencia (pp. 62-103). Estado de México, México: Siglo XXI.
  • De Landázuri, M. (2017). De la biopolítica a la psicopolítica en el pensamiento social de Byung-Chul Han. Athenea Digital, 17(1), 187-203.
  • De Vos, J. (2019). La psicologización y sus vicisitudes. México: Paradiso.
  • Han, B. (2014). Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Barcelona: Herder.
  • Pavón-Cuéllar, D. (2017). Subjetividad y psicología en el capitalismo neoliberal. Psicología Política, 17(40), 589-607.
  • Žižek, S. (2020). Pandemia. La covid-19 estremece al mundo. Barcelona: Anagrama.