Comencé este espacio el 19 de mayo de 2020. El encierro era cada vez más aburrido y tedioso. Aún me encontraba en el penúltimo semestre para terminar la licenciatura. La psicología, en su monotonía, terminaba por cansarme, por aburrirme, incluso por desesperarme: no había reflexión crítica ante la disciplina. Tuve la suerte de encontrarme con un libro bastante interesante y necesario en ese mismo mes: Psicología crítica. Definición, antecedentes, historia y actualidad, del Dr. David Pavón-Cuéllar, de quien me considero seguidor y a quien tuve la fortuna de conocer e intercambiar palabras gracias a este blog.

Este libro me introdujo con mayor claridad al tema de las diferentes psicologías críticas y me motivó a abrir este espacio. Al principio lo llamé “Psicología crítica y crítica de la psicología”. Mi objetivo era (y sigue siendo de alguna u otra manera), compartir aquello que estaba leyendo, pero también, por otro lado, era hacer lo que los psicólogos críticos hacen: incomodarle, estorbarle, reclamarle, criticarle, reprocharle a la psicología todo lo que hace. Decidí cambiar el nombre a “Versus la Psicología” para efectos prácticos y usar la referencia a la “trinchera estudiantil” en la que me encontraba en ese momento. Hoy, habiendo concluido mis estudios de licenciatura, el espacio gira en torno a tres temáticas: Marxismo, psicoanálisis y psicología crítica.

Entre las referencias del libro antes mencionado, encontré muchos(as) autores(as), sin embargo, quien más me atrajo fue Althusser y quienes seguían su trabajo. Pasé a leer Ideología y aparatos ideológicos de Estado de Althusser, y posteriormente me encontré con el maravilloso trabajo de Néstor Braunstein y sus colegas: Psicología: ideología y ciencia. A Deleule no lo había podido leer porque quería su libro en físico: La psicología, mito científico; al no conseguirlo, lo leí hace poco en PDF y puedo decir que es, sí o sí, una lectura necesaria e imprescindible para la crítica de la psicología. Mi lectura del althusserianismo no se agotó en estos textos: me encontré los Escritos sobre psicoanálisis de Althusser, y como lector recurrente de Pavón-Cuéllar, podía encontrar este althusserianismo entre sus líneas.

Los ensayos con los que comencé estaban llenos de referencias a Althusser y Braunstein. “La psicología como reproductora de la ideología dominante” fue el segundo escrito que publiqué aquí después de un resumen sobre psicología crítica. Este segundo escrito (y quizás los siguientes cuatro o cinco), sostenía la tesis de la psicología como aparato ideológico de Braunstein.

Me introduje al marxismo no por Lenin o Trotsky, ni siquiera por Marx o Engels. Mi introducción al marxismo fue por el marxismo althusseriano, el que da cuenta de una valiosa articulación: marxismo y psicoanálisis. Fue gracias a este marxismo que también me interesé más por el psicoanálisis. Pareciera entonces que este rodeo por el campo del althusserianismo fue necesario antes de leer directamente a Marx y a Freud, quienes no me han faltado en los últimos escritos, inclinándome más por el primero que por el segundo.

Un año después, he decidido recopilar, de manera breve y general, algunas de las críticas que el althusserianismo le ha hecho a la psicología. Me había servido de sus aportes para construir los breves ensayos que aquí publico, pero no me había dado el tiempo de mostrar qué dicen acerca de la psicología. Este es el momento: un día antes del “día del psicólogo” en México, 20 de mayo. Considérenlo, los y las psicólogas que se encuentren este escrito, un “regalo” del marxismo althusseriano. Nuestro itinerario será el siguiente: primera parada con Althusser, haremos un abordaje intermedio con Deleule, y concluiremos con Braunstein.

Louis Althusser

Aunque el joven Marx ya sospechaba del futuro proceder de la psicología[1], Louis Althusser concretará de paso en su obra esta crítica a la disciplina que, como ya adelantamos, serán después ampliamente desarrolladas por sus seguidores. No procederé en orden cronológico.

Althusser recalcó que la psicología era una “formación teórica de la ideología burguesa”[2], dándole un lugar entre la economía política criticada hasta morir por Marx y la sociología. Estas formaciones teóricas, dice Althusser, “tienen como misión disimular con el fin de perpetuar la explotación y el dominio de la clase burguesa”[3]

Consideró que la psicología era solamente “una rama de la moral” a la que se le atribuyen las “prácticas de reeducación social de la persona” así como la “normalización del comportamiento de los individuos”[4]

Althusser también pudo dilucidar la relación que la psicología tenía con el psicoanálisis. Nos recordó que la psicología intenta siempre “anexar al psicoanálisis” y al anexarlo, este queda reducido a las lógicas de la psicología, o en sus palabras, queda reducido a “una técnica de readaptación ‘emocional’ o ‘afectiva’ […]”, pero también, tal como ha sucedido con la psicología actualmente, el psicoanálisis termina por ser “un objeto de consumo común de la cultura”[5]. Estos intentos de “anexión y revisión” por parte de la psicología (e incluso de cierto marxismo dogmático) hacia el psicoanálisis, se debían porque las conclusiones de Freud “trastornaron a la psicología”[6], y sobre todo, porque el descubrimiento del Dr. Freud era “verdadero y peligroso”, y agrega Althusser:

“Donde no hay verdad, no hay razón para desear anexar o revisar. Hay pues, en Freud, algo verdadero, de lo que hay que apropiarse pero para revisar su sentido, pues esto verdadero es peligroso; hay que revisarlo para neutralizarlo”[7]

Althusser le reconoció a Lacan sus críticas al psicoanálisis psicologizado, que no era sino un “psicoanálisis digerido”[8]. Tal psicoanálisis, nos recuerda Lacan, “se ha inclinado hacia la adaptación del individuo al entorno social”[9]. Si el psicoanálisis fue psicologizado en Norteamérica, fue solo en la medida en que debía cumplir una demanda social, misma que le ha sido formulada a la psicología (veremos esto en los comentarios de Deleule).

El “último Althusser”, lanzó un último dardo al centro de la diana psicológica, afirmando que el pensamiento conjunto de Marx y Engels “trastrueca todos los principios de la psicología y que poco menos que anticipa la intersubjetividad”[10]

Didier Deleule

Deleule profundiza las reflexiones de Althusser en torno a la psicología en su libro La psicología, mito científico. Esta reflexión crítica y amplia, le permite cuestionar la supuesta neutralidad del psicólogo [11] “al poner entre paréntesis”[12] el entramado social, en el modo de producción capitalista. Se encuentra en el origen y quehacer de la psicología una “demanda social”[13], de la que la psicología nada sabe, pero sigue cumpliendo.

En la retraducción que Deleule hace del discurso de distintos psicólogos, identifica que son los mismos psicólogos, a través de lo que dicen (incluyendo sus lapsus), quienes dejan entrever “su pertenencia ideológica” al sistema así como la tarea de “prevenir o ahogar los conflictos en el seno de la organización social” [14]. Cuando la psicología revela “su opción ideológica”[15], dice Deleule, la disciplina se convierte en una “ideología de recambio” que termina por ser un “refuerzo de la ideología dominante”[16]. Esto solo se logra cuando la psicología presenta como “científico”, lo que “no es más que ideológico”[17].

Al preferir “las revoluciones a pequeña escala” (frase que contendría “todo el espíritu de la psicología moderna”[18]), la psicología funciona como justificación y reproducción del capitalismo, de la ideología burguesa. Esta justificación, reproducción, y la preferencia por pequeñas revoluciones (que no son sino “catarsis sociales” en un espacio controlado como lo es el “psicodrama”) solo serán posibles cuando el psicólogo “esté ya educado”[19], o dicho de otra manera, que los psicólogos sean interpelados por la ideología burguesa para devenir “profesionales de la ideología”, como les diría Althusser[20].

Néstor Braunstein

Siguiendo la misma línea, tomando entre sus referencias a Althusser y a Deleule, Néstor Braunstein y sus colaboradores prepararon un libro que hoy en día resulta imprescindible. Me atrevería a decir que puede ser una buena introducción, por el camino de la crítica de la psicología, al althusserianismo y a Marx. En este espacio solo dedicaré atención a lo escrito por Braunstein, dado que es quien sigue de cerca a Althusser e incluye sus aportes en su discurso.

El argumento central de Braunstein, similar al de Deleule, es el de recordarle a los psicólogos que su disciplina es una “técnica y una ideología”, entendiendo esta última en dos sentidos: “como conjunto asistemático de nociones precientíficas y como representación ilusoria y deformada de la realidad elaborada por las clases dominantes” [21] . Al no saber qué estudian, y pasar de estudiar la conciencia a estudiar la conducta, los psicólogos, “sin saberlo”, se enmarcan en un “proyecto adaptacionista”[22] de los sujetos. Detrás de esta obsesión por adaptar y evaluar tal adaptación, se encuentra un “encargo social emanado de las clases dominantes”[23].

Nos recuerda Braunstein que “la psicología individual [que es también social, dice Freud en la primera página de Psicología de las masas] desconoce que el individuo que estudia es un resultado del ambiente (social) y que la contraposición [dualista] de ambos es solo aparente”[24]. En este desconocimiento en el que se encuentra fundada la psicología y su pretensión de ciencia natural (como una “biología” más), la disciplina sería solo serviría como “técnica de registro, predicción y control” pero también como una “ideología que ofrece representaciones ilusorias sobre la singularidad y la autonomía del yo, de la personalidad o de la conciencia”[25]. Complementa diciendo que sería absurda “la pretensión de fundar una psicología basada en el estudio de la conciencia y la conducta de individuos aislados” sin tener en cuenta “la estructuración del aparato psíquico a través del proceso de sujetación”[26]

Braunstein, lector de Althusser, acierta en considerar a la psicología como “aparato ideológico”[27] (tema que fue abordado de manera general en el segundo ensayo de este blog) y esto se verá confirmado tras la lectura sintomal (como la de Marx identificada por Althusser) que realiza de la psicología académica.

En esta lectura no literal, sino más bien, lectura del síntoma del capital, Braunstein descubre que “el psicólogo trabaja por cuenta de alguien y ese alguien no muestra la cara”[28]. La psicología que se enseña en la formación del estudiante “está constituida como una respuesta técnico-ideológica frente a una demanda [Deleule] que procede de las clases dominantes”[29]. Cito ampliamente al Dr. Braunstein:

“Así nos hemos enterado que el progreso psicológico está supeditado a una política que es la del capitalismo en su fase avanzada, el imperialismo, fundado en la explotación creciente de los trabajadores del propio país y en el mantenimiento y reforzamiento de la dependencia económica, cultural y políticomilitar [sic] de los países del llamado Tercer Mundo. La psicología sobrevivirá en la ‘creciente medida de lo que pueda aportar a nuestra vida’, en tanto que va creciendo su importancia como aparato ideológico de Estado, en tanto que profundice en la implementación de técnicas al servicio de la sujetación ‘individual y colectiva”.[30]

Comentarios finales

El común denominador de esta postura althusseriana contra la psicología, es el de considerar a la disciplina como parte de la ideología dominante, o como bien diría Deleule, como “refuerzo” de la misma; diremos aquí que la psicología no es más que una apología del capitalismo. Tanto Deleule y Braunstein, así como otros críticos marxistas de la psicología, como Pavón-Cuéllar, no dudan al generalizar su crítica a toda la disciplina. Esta crítica generalizada surge porque la psicología nunca ha podido salir de las apariencias, de la ideología, de lo consciente como eje de estudio. De ahí que opten (y me incluyo), por el psicoanálisis, y más aún, por el psicoanálisis de Freud y Lacan.

Intentar incluir a la psicología en la lucha revolucionaria es perdonarla por sus funciones actuales en el capitalismo neoliberal. Es cierto que hay psicólogos y psicólogas que manifiestan su postura política a favor de la clase oprimida, pero me atrevo a decir que tal postura tarde o temprano los hará abandonar su psicología, y optar más por lo político que por lo psicológico.

A un día del 20 de mayo (día del psicólogo en México), reitero y reiteramos que la psicología sirve únicamente para la clase dominante, aquellos que tienen los medios de producción. Son quienes explotan la fuerza de trabajo de los otros, quienes se apoderan del saber-hacer del esclavo, los que pueden tratarse con la psicología. Nunca falta un psicólogo o psicóloga en la industria, en la escuela: ¡cada vez hay más psicólogos en el país!

Quizás sea momento de recordarles a los que ejercen y a los estudiantes, que su psicología, por más positiva, por más buenas intenciones que diga tener, está manchada de sangre por torturas[31], empapada del sudor de los trabajadores y trabajadoras cansadas, explotadas, mal pagadas, discriminados, empobrecidos, desvalorizados. Hoy es un buen momento para recordarle todo esto a la psicología, incluso a los que optan por una postura diferente, contrahegemónica, con la finalidad de que reafirmen su lucha, su opción política contra el capitalismo, el racismo, el colonialismo o el patriarcado.

Para finalizar, no me queda más que agradecer, en el primer aniversario de este espacio en donde he podido compartir lo que pienso, a quienes me han apoyado afectivamente, quienes me ofrecen retroalimentación teórica, quienes comparten los escritos y a quienes comentan en la página de Facebook: todxs, de alguna u otra manera, estamos haciendo psicología crítica.

Referencias


[1] Karl Marx, Manuscritos de economía y filosofía (1844), Madrid, Akal, 2013

[2] Louis Althusser, Sobre Marx y Freud (1978), en Escritos sobre psicoanálisis. Freud y Lacan, México, Siglo XXI, 1996, p. 204

[3] Ibid. p. 197

[4] Althusser, El descubrimiento del doctor Freud (1976), Op. Cit., p. 177

[5] Althusser, Freud y Lacan (1964), Op. Cit., p. 33

[6] Althusser, El descubrimiento del doctor Freud (1976), Op. Cit. p. 173

[7] Althusser, “Sobre Marx y Freud” (1978), Op. Cit. p. 196

[8] Louis Althusser, “Psychoanalysis and psychology” (1964), en Psychoanalysis and the Human Sciences, Nueva York, Columbia University Press, pp. 67-70

[9] Jacques Lacan, Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis (1953), en Escritos I, México, Siglo XXI, 2009, p. 239

[10] Louis Althusser, Para un materialismo aleatorio (1982), Madrid, Arena Libros, 2002, p. 16

[11] Didier Deleule, La psicología, mito científico, Barcelona, Anagrama, 1969, pp. 76-77

[12] Ibid., p. 29

[13] Ibid., pp. 47, 63, 79-80

[14] Ibid., p. 79

[15] Ibid., p. 91

[16] Ibid., p. 93

[17] Ibid., p. 96

[18] Ibid., p. 113

[19] Ibid., p. 132

[20] Louis Althusser, “Ideología y aparatos ideológicos del Estado” (1970), en La filosofía como arma de la revolución, México, Siglo XXI, 1974.

[21] Néstor Braunstein, Psicología: ideología y ciencia (1975), México, Siglo XXI, 1991, p. 21

[22] Ibid. p. 40

[23] Ibid., p. 41.

[24] Ibid., p. 70

[25] Ibid., p. 75

[26] Ibid., p. 95

[27] Ibid., p. 88

[28] Ibid., p. 343

[29] Ibid., p. 353

[30] Ibid., p. 354

[31] David Pavón Cuéllar, Psicología y Destrucción del Psiquismo: La Utilización Profesional del Conocimiento Psicológico para la Tortura de Presos Políticos. Psicologia: Ciência e Profissão, no. 37 (2017), 11-27. https://dx.doi.org/10.1590/1982-3703010002017

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